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domingo, 23 de junio de 2013

Sentimientos, señales, Calentura y nuevo hogar

Brian entró al compartimiento donde estaban los muchachos golpeándose el antebrazo con el filo de la puerta, el acontecimiento causó las  risas de Lennon y Harrison, Paul y Ringo hicieron solamente muecas de dolor, Brian se sobó el brazo estaba casi seguro que ese ‘’golpe de bienvenida’’ como había dicho George le causaría un feo moretón, bueno nada que un buen traje de etiqueta no pudiese ocultar a la vista humana, que era tan delicadamente frágil.
-Bien.-Brian dio un par de botellas de agua a los muchachos, estos se abalanzaron hacia ellas, era obvio que tenían sed.-El viaje termina en cuarenta y cinco  minutos quiero que caminen hasta el último vagón, me esperen ahí y ¡Por favor Lennon deja de hacer idioteces!
John se quedó pasmado con la tapadera de la botella dentro de sus narices, Paul negó con la cabeza dedicándose a centrar su atención nuevamente en Brian; John de mala gana dejó de jugar con su nuevo juguete y puso atención. Los muchachos se miraron entre sí, la cosa fuera más divertida si los dejasen mantener mas contacto con ellas
-Sé que es aburrido para ustedes.-Continuó Brian con su discurso de las normas de seguridad para su grupo favorito.- Pero es por motivos de su seguridad personal.
-¿Seguridad personal o mejor dicho alejarnos como si fuéramos de otro mundo?- Lennon miró a Paul con los ojos bien abiertos, en su principio fue Paul quien empezaba a aceptar las ideas de Brian, ahora le sorprendía escucharle hablar de ese modo.
Brian resopló; ¿Era tan difícil hacer entender a ese cuarteto de tontos que todo lo que se hacía era por su bien? Pero sobre todo estaba impresionado por Paul, al igual que los demás, siempre se había mostrado receptivo ante lo que él les decía. Hasta llegó a pensar que era el más maduro de todos. Pero la reacción de ese día lo sacó bastante pero de quicio.
-Ustedes deben comprender que ya no tocan en los antros de Liverpool o Hamburgo Paul; ahora; gracias a su talento porque no es más que a otra cosa muchachos, el talento personal que cada uno demuestra a la hora de ponerse los instrumentos y salir al escenario, es mostrale a esos cabronazos americanos que pueden llegar a ser incluso más grandes que Elivs, pero para ello  se tiene que hacer ciertas restricciones, las cuales ustedes aceptaron de buena gana cuando firmaron su contrato ahora no me gusta que me vengan con esas cosas a estas alturas del juego menos tu Paul.
Paul intentaba mantenerse callado, pero no pudo, se puso de pie, cogió su saco y salió del compartimiento azotando la puerta correriza de tras de sí haciendo caso omiso a los gritos que Epstein le pegaba a lo largo del pasillo; Brian dejó de gritar cuando perdió de vista a Maccartney, sus ojos ahora estaban bien fijos en Lennon. Quien demostró que no era ningún tonto con ojos y melena, no necesito que le dieran orden. Él solo salió del compartimento en busca de Paul. Anduvo merodeando buen rato por el tren, se le ocurrió que quizás Paulie podría estar encerrado en el vagón del equipaje y así fue.
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Apenas entró lo único que recibió fue un gruñido por parte de Paul, incitándolo a largarse. Cosa que Lennon se tomó a juego que él recordara; Paul siempre reaccionaba  así cuando se enojaba, no era una cosa nueva para él ,sabía perfectamente cómo lidiar con el enojo de Paulie
-¡Vamos Paulie sabíamos que esto iba a pasar tarde que temprano!  Además Brian tiene razón, nosotros estuvimos de acuerdo.
Paul seguía enojado, visiblemente enojado le daba coraje saber que las cosas se le habían volteado de una manera para nada esperada, hasta hacia unos meses estaba feliz de ser un Beatle, hoy por hoy las cosas se estaban tornando ociosas para él, el grupo comenzaba a fastidiarlo y eso que apenas empezaban ¿Qué dejaría allá por los años setenta? Por su mente rondaban varias ideas dos de ellas eran las siguientes: abandonar el grupo y volver a Liverpool con el rabo entre al patas pero siendo él mismo o pegarse un tiro en la cabeza; así se quitaba de toda responsabilidad para con los Beatles.
Cuando empezaron sentía las cosas nuevas como una especia de expedición divertida con un toque de música lo que la hacía aun más perfecta a sus ojos, las cosas cambiaron cuando comenzó a ver los primeros cambios, al principio bien estuvo de acuerdo con ello, ellas pagaban y ellos cantaban escuchando solamente sus gritos. Dejó que la situación siguiese creciendo, mas la dejó seguir hasta un punto en que ya no podía tolerar más las exageradas brigadas de seguridad que Brian contrataba para ellos, antes que él recordara las chicas de las primeras filas podían pasarles un cigarrillo, él o John lo cogían le daban una o dos bocanadas, lo regresaban después; ellas se quedaban felices en sus caras estaba la expresión ¡DIOS MÍO PAUL Y JOHN ME HAN FUMADO UN CIGARRO NO LO PUEDO CREER!
-¿Y cómo quieres que me sienta?-Se dirigió finalmente a John.- John las cosas, no sé ya no me gustan, ya no quiero ser un Beatle ¿Sabes? Empiezo a hartarme, a cansarme, camina aquí, firma aquí ¡Hey  sonrían a la cámara!  Haz esto, haz aquello.
John lo comprendía, él algunas veces también se sentía harto, pero después pensaba que batallaron demasiado para llegar a donde estaban , si lo estaba de acuerdo era demasiada presión, demasiado trabajo, pero a fin de cuentas seguían haciendo lo que les gustaba: eso era la música, ellos hacían música.
-Pero hacemos lo que nos gusta Paulie.-John colocó una mano en su hombro palmeándolo varias veces.- ¿Sabes que también eso cuenta? O no, entonces dime ¿Para que nos esforcemos tanto? ¿Para que luchamos tanto? ¿Para nada? Yo en mi opinión personal pienso que estás dándote una idea precipitada de lo que son las cosas ¡Apenas vamos a la cima Paul!
Justo en ese momento Paul recordó que él no era el único que pasaba por malos momentos, también John hacía ocho meses Cynthia y Julián desaparecieron sin dejar ningún rastro, John estaba como un loco buscándoles por toda Inglaterra, hacía lo que podía con la ayuda del grupo lugar que pisaban no dejaba esperar ni un solo minuto en ir al consulado preguntando por Cynthia y Julián Lennon ; dejando fotografías de ellos pegadas en cada muro, establecimiento o parque. Brian le ayudaba por fuera tenía contactos por el continente lo que le hacía las cosas mucho más fáciles.
Pero no era suficiente, Cynthia tenía más escapes que un cerco viejo, era demasiado rápida y astuta hasta parecía  que sabía cuando John estaba pisándole los talones. La última vez que la tuvo cerca de él fue en Londres, estuvo a nada de encontrarla; la desilución fue fuerte, al llegar al departamento que alquilaba encontraron todo vacío solo había una nota con una foto de Julián, después de eso ya no volvió a saber nada, temía lo peor, le daba pánico pensar que jamás podría volver a recuperarlos, ese era su meta ahora, era como quien dice su sueño dorado.
-¿Y que noticias te han traído los investigadores de Brian?
John no dijo nada, agachó la mirada y sonrió, comprendía que todos en la vida pagaban lo que hacían; él estaba pagando por cabrón. A veces creía que Cyn estaba excediéndose con el precio.
-Nada.-Dejó escapar un suspiro largo.- Están extendiendo las investigaciones hasta América, creen que existe la posibilidad de que haya cambiado el nombre, lo cual hace todavía más difíciles las investigaciones.
Paul pensó entonces: Sí quizás Cynthia pudiese cambiar de identidad, mas no de apariencia eso era ya un punto a favor de John. Esperaba que eso le sirviese a John como aprendizaje, tanto engañó a Cynthia con reporteras, modelos, actrices, prostitutas ¿Pero con una fan? Eso ya era el colmo. Mostrar a Vicky Valencia en un cocktail ; haciéndola pasar por Cynthia, eso fue la gota que colmó el vaso, quizás John ni siquiera se hubiese imaginado que el evento tendría cobertura nacional, Cynthia lo vio y fue ahí donde decidió desaparecer por completo de la vida de John llevándose consigo a Julián.
-¿Y Vicky?
John lo recordó, si fue por ella que Cyn decidió mandarlo mucho al demonio a él; no volvió a tener contacto con la sexy española después de que pasó lo que pasó. A pesar de que la chica estuvo llamándolo varias veces, a su casa y al estudio. Dejó de hacerlo cuando Paul tomó la bocina del telefono diciéndole a gritos que dejara de joder, que se buscase una vida y se alejara de John
Sí, surtió demasiado efecto Vicky se alejó de la vida de John pero Cynthia desapareció eso es lo que lo mantenía con todos sus pensamientos ocupados.
-No he vuelto a saber de ella, tú te encargaste de ahuyentarla aquella vez que decidiste tomar su última llamada.
A raíz de esa respuesta Paul se enanchó de orgullo, al menos pudo saber que la española tuvo dignidad para alejarse de John, cosa que le agradaba bastante, A decir verdad John en realidad estaba cambiando., Ya no era el mismo de antes, ya no le gustaba estar rodeado de chicas, prefería la soledad de su habitación aunque también encontraba malo todo eso. No por el hecho de estar buscando a su esposa e hijo; John tendría que excluirse de todos, pero bueno lo veía como una especie de auto castigo.
Iba a decirle algo mas, en eso se abrió la puerta, George y Ringo entraron con una sonrisa de oreja a oreja sentándose cada uno en un par de botes de lámina.
-¿Y ustedes que mariquitas no estaban en el compartimiento?-John volvió a ser el mismo, dejó la melancolía dejando salir su ‘’carisma’’.
George hizo el que no escuchó a John.
-De hecho sí, pero nos aburrimos allí, Brian nos mareó con uno de sus discursos.
John y Paul se miraron entre sí dedicándose una sonrisilla algo cómplice.
-¿Y que hacemos mientras?- Ese fue Ringo, estaba cansado de no hacer nada.- No se ustedes pero quiero ir a dar una vueltecilla, tal vez se vea algo bueno por ahí.
Todos captaron lo que quería decir la frase ‘’Algo bueno por ahí’’ así que no quisieron dejarlo solo y salieron en bola del vagón rumbo a los pasillos.
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La música era realmente estruendosa lo único que se escuchaba en el compartimento eran los gritos de las cacatúas y encima los de John y Paul, eso era bastante para los nervios de la pobre Dominique; a esas alturas Dommy estaba tendida largo a largo en un sillón con una bolsa con hielos puesta en la cabeza. Mientras sus ‘’amigas’’ se entretenían cantando y bailando ‘’ I wanna be your mean’’ ni caso le ponían a ella que bien podría estarse muriendo en ese sillón y ellas campantes de la vida soñando despiertas con sus Beatles; ella también se imaginaba lo suyo: el cuello de Paul McCarntey apretado entre sus manos era la escena del crimen perfecta para miss Halsey, solo tendría que tener un hada madrina y su sueño se haría realidad.
Rita dejó de bailar poniendo sus ojos en Dominique, esta le dirigió una sonrisa más que perezosa.
-¡Venga Dommy anímate pon otra cara mujer!
Rita se acercó a ella tomándola del brazo haciéndola quedar parada en el sillón, quiso ponerla a bailar con ellas, el problema ahí era que Dominique no tenía nada de ganas, ni siquiera de bailar con semejante dolor de cabeza que se cargaba, lo que mas quería en ese momento era estar en su departamento profundamente dormida, sin tener que pensar que por la noche le esperaba la peor de las torturas: THE BEATLES.
-¡No puedo cambiar mi cara Rita es la única que tengo por si no lo sabías!
Dominique se zafó del brazo de Rita volviendo a su respectivo lugar, Katy y Lucy solo se miraron entre ellas compartiendo miradas reprobatorias.
-¡Por dios Dommy!-Lucy bajó del sillón de un salto.-¿Piensas estar con esa cara para la noche?
-Pues si no me queda de otra.-Contestó Dominique de mala gana hojeando una revista de moda que llevó para distraerse.
Katy creyó conveniente cambiar la plática. También se bajó del sillón sentándose como las demás.
-¡no veo la hora de verlos en persona!  ¡En especial a John!
Ella emitió un chillido, las demás hicieron lo mismo, Lucy no dejaba de dar brincos en su lugar y Rita se agarraba el cabello. Katy se asomó al pasillo  metiéndose rápidamente, se quedó parada de tras de la puerta con la respiración agitada , con la cara más pálida que el mármol.
-¿Y a ti que te pasa?-Preguntó Rita tratando de abrir la puerta, Katy se lo impidió empujándola al sillón.-¡Oye!
-¡Vienen hacia acá!
Lucy y Dominique se miraron entre sí, no sabían a ciencia cierta de que estaba hablando Katy, lo más probable es que se hubiese vuelto loca.
-¿Quiénes viene hacia acá?-Preguntó esta vez Dominique, preparada por si era lo que estaba pensando.
Katy tragó saliva, volvió a echar un vistazo y si efectivamente eran ellos, cada vez estaban, más cerca del compartimiento y ella sentía que el corazón le dejaría de latir en cualquier momento.
-¡John, Paul, George y Ringo!
Esa fue la señal que Dominique necesitó, no quería verlos ni de cerca, en especial a Paul sin que Katy se lo esperara Dominique arremetió contra ella mientras la rubia salía disparada por el pasillo, dejando a los cuatro muchachos con los signos de pregunta en el aire.
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-¿Y está loca que?- George tragó saliva.
-¡Que importa!-Ringo dio un paso hacia adelante.-Seguro que ahí está lo que estábamos buscando.
John siguió caminando seguido de los demás, llegaron al compartimento de las muchachas pasando los últimos minutos con ellas, John y Paul compartieron a Katy mientras que Ringo escogió a Rita,  George a Lucy. Ellos estaban satisfechos, encontraron lo que querían y ellas bueno pues…de algún modo se sentían soñadas estando entre sus  ídolos.
-¿Ya en serio?-Paul puso su mano en el hombro de Katy trazando círculos con su dedo índice.-¿No viene nadie más con ustedes?
Las muchachas se quedaron calladas, sentían feo por Dominique pero si ella quiso salir de ahí pues ella se lo perdía.
-No.-Se apresuró a contestar Rita.-De hecho solo venimos nosotras.
George sin embargo se aburría como una ostra, aunque tal vez las ostras no tuviesen tanto calor como él; en fin quería pasar el rato.
-¿Qué les parece si hacemos algo interesante?-Habló abrazando mas a Lucy.
-¡Ah a George Harrison se le ha ocurrido una idea!-Paul se rió por el comentario sarcástico de John.- ¿Qué se le ocurre a su majestad?
George hizo una mala mueca a John, por su mente circulaban muchas ideas, no con muy buenas intenciones; de algo estaba seguro es que a las muchachas tampoco les desagradaría.
-Jugaría hasta a la semana inglesa con tal de que se me quite semejante aburrimiento que traigo encima.
Los demás se dirigieron miradas cómplices, John esbozó una sonrisa con aire de maldad.
-¿Y ustedes que opinan amores?-Besó la mano de Katy, ella como era lógico se ruborizó.-¿Jugamos o no?
-Pues por mi está perfecto.-Ringo estiró los brazos.
-Pero aquí no.-George anduvo a la puerta seguido de Lucy.
-¿En donde entonces?
-¿Qué tal si vamos a un lugar más cómodo?-George deslizó su nariz por el blanquecino cuello de Lucy, ella sintió un escalofrío recorrerle la espina dorsal ¡Jamás pensó que fuera tan desinhibido!
John, Paul y Ringo estuvieron de todos pensaron al mismo tiempo en el vagón de equipaje, sin guardias, ni mirones; por supuesto SIN BRIAN estarían más que a gusto. A parte por las acciones de George, John podía apostar que tenía segundas intenciones con la chica, pues la veía demasiado receptiva. Seguro ese sería el día de suerte de George, no bajaría de ese tren sin haber echado un buen polvo antes.
-Bueno.-Paul se levantó de su asiento tomando a Katy de la cintura.-Pues nosotros nos vamos.
George y Lucy se hicieron un lado de la puerta para darles el paso libre a los demás, Ringo y Rita fueron los últimos en salir, pero Rita al ver que Lucy no avanzaba se dio la media vuelta con la intención de esperarlos. Sin embargo fue Paul quien la incitó a seguir caminando.
-¿Qué te parece si primero nos vamos nosotros mi pastelito?-Jugó con el dije de su collar.- Hay gente que necesita hacer otras cosas antes.
 Paul jaló a Rita del brazo haciéndola caminar, una vez solos George estampó a Lucy en la pared al tiempo que pegaba sus labios a los suyos, en un beso bastante apasionado, George subió las piernas de Lucy hasta sus caderas; ella se encargó de hacer el resto rozando descaradamente su sexo con el de George.
-Vaya.-George metió su mano por debajo de su falda.-veo que sabes bastante de estas cosas, al menos es un punto a favor que no seas de esas asustadas.
Volvió a besarla, esta vez sus labios se entretenían en su cuello al mismo tiempo que lo lamía y daba ligeros mordiscos que hacían gemir levemente a Lucy.
-¿Por qué no me llevas a un lugar más privado y hablas menos?
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George abrió de una patada la puerta del vagón; entró ahí a tientas estaba entretenido con los labios de Lucy que sabían demasiado bien para su gusto, ni siquiera los de Pattie tenían ese sabor tan exquisito para el Beatle, a parte también le excitaba el hecho de saber que con Lucy solo tendría el placer de yacer una sola vez lo cual la hacía mucho más atractiva a sus ojos.
Caminó con ella a tientas hasta llegar a la cama, ahí la tumbó quedando encima de ella; Lucy abrió las piernas y George como era de esperarse se metió dentro a ciegas le quitó la blusa como pudo y solo subió la falda hasta poco más arriba de las caderas, bajó las bragas dejándolas caer directamente al suelo lo mismo pasó con el bello pero innecesario sostén. Se separó de ella para empezar a desnudarse él; Lucy se deleitó viendo su entrepierna la erección era bastante notable, las miradas de Lucy no eran del todo desapercibida para el Beatle llevó sus manos a la cremallera de su pantalón con movimientos rápidos se logró deshacer de la prenda, se escuchó claramente cuando cayó en el suelo cual bloque de cemento.
A continuación tomó la mano de Lucy colocándola a lo largo de su pene y tirando hacia arriba, ella se mordió el labio inferior, él echó la cabeza hacia atrás. La fiebre junto con las ganas iban en aumento, solo que había un pequeño problema por resolver: las ganas eran muchas y el tiempo demasiado corto, en quince minutos tendrían que terminar lo que estaban empezando.
George fue consciente de ello se colocó de nuevo sobre Lucy empezando a hacer movientes arriba y abajo con sus caderas. Lucy se acordó que ella no tomaba ninguna píldora, era necesario hacérselo saber. Para ello juntó sus piernas haciéndolo salir de ella.
-¡¿JODER PORQUE DEMONIOS HAS PARADO AHORA!?
Lucy se incorporó en la cama, no le importó que George estuviese completamente desnudo y con el pene en erección, gateó hasta sus pantalones que estaban abandonados al pie de la cama, tentó dentro de ellos hasta que encontró justo lo que quería; una caja de condones de la cual sacó uno, se lo aventó a George mientras volvía a colocarse en su lugar.
-Póntelo, yo no tomo píldoras.
George obedeció; tomó de mala gana la envoltura de color gris abriendo con los dientes el paquete.
-¿Lista para entrar al cielo amor?
Lucy asintió George le abrió las piernas hasta el tope; después entró en ella con cierta brusquedad arrancándole un grito a Lucy.
-¡ANIMAL!
 A George le dio risa, siguió haciendo sus movimientos un poco mas grotescos, disfrutaba del sexo duro y al parecer a ella también le gustaba por lo que dedujo no había necesidad de ser un poco más tierno.
Lucy enterró sus uñas en la espalda de George, este sentía dolor como era de esperarse, su venganza fue embestir lo más profundamente que podía, lo hacía rápido, constante, Lucy encerró la cintura de George con sus piernas quizá era la última vez que disfrutara de los favores del Beatle por lo que quería que la sensación de las penetraciones fuesen lo más agradable posible.
Llegaron al orgasmo, Lucy se encargó de aferrarse a las sabanas para ahogar los gritos, George se dejó caer a un lado de la cama con la respiración agitada. Esa fue sin duda una buena tarde.
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Llegó hasta la dirección que venía anotada en el periódico, el edificio quedaba algo lejos de su trabajo, pero al menos daba gracias de haber encontrado un lugar donde establecerse en Barcelona, hasta que John la volviese a encontrar y ella volvería a buscar otra madriguera para ocultarse.
Subió las escaleras topándose con el departamento que buscaba el 205 de la segunda planta, dudó un poco al tocar el timbre finalmente se decidió a hacerlo era ahora o nunca. La puerta se abrió dejando ver a su paso a una mujer de no muy buen aspecto, regularmente ella lo llamaría amargada usaba lentes, parecía de unos cuarenta años, llevaba puesto un vestido negro con un cinturon a juego en color blanco y los zapatos eran del mismo color del vestido.
-¿Es usted quien llamó esta mañana preguntando por el alquiler del departamento?-Preguntó la mujer secamente sin dejar en paz el cigarrillo.

Cynthia tragó saliva, se notaba que era dura en cuanto a esos temas en fin nada que no pudiese resolver; estaba contenta ya que hacía unas semanas encontró trabajo en una editorial donde le pagarían a  2000€ la semana más vacaciones; prácticamente tenia su porvenir arreglado, su contrato era de por vida para fortuna suya.
-¡Yes!.-Respondió finalmente, la mujer arqueó una ceja, Cynthia estaba hablando en inglés,  la mujer no entendía ni papa. Cynthia comprendió lo que pasaba, agradeció esas clases de español que su madre la obligó a tomar, sin duda le eran bastante útiles ahora que vivía en España.- Es decir, si, puedo pagar los alquileres mes con mes sin que se me pase ninguna renta.
Ella asintió, apagó su cigarrillo tirando la colilla en un bote de basura que se encontraba fuera del departamento, salió del suyo no sin antes cerrar la puerta con llave e indicó a Cynthia que le siguiese, ella obedeció sin chistar subieron hasta el cuarto piso; llegaron al departamento 415.
-Este es el que está en renta, como podrá ver esta amueblado.-La mujer hacia un recorrido por el departamento con Cynthia de tras de ella.- Cuenta con todos los servicios, luz, agua, telefono,  drenaje, ¿Esta conforme? ¿Cree que necesita algo mas?
- No, no de hecho me parece perfecto para empezar, ¿No hay problema con los niños verdad?
Tenía que sacar ese tema a flote, ya había visitado varios inmuebles, la renta era accesible…demasiado diría ella pero el único problema que se le presentaba eran los niños, los renteros tenían ciertas reglas y una de ellas era precisamente no niños.
-¿Por qué habría de tener problemas con eso señora?
Cynthia comprendió que metió la pata hasta el tope, pensó que todas las personas tendrían el mismo modo de pensar, cuando ella le recibió creyó que también le iba a salir con lo mismo que las otras mujeres a las que vio.
-Disculpe la ignorancia.-Se aclaró la garganta.- Pero ya he visitado dos edificios, me decían que no se permitían niños y es por eso que he preguntado antes de firmar cualquier cosa.
-No se preocupe por eso, los niños no son problema de hecho este es un edificio familiar. ¿Cuánto tiene el niño?
Cynthia sonrió.
-Apenas va a cumplir el año, pero no se preocupe Jules es un bebé muy tranquilo, le aseguro que no dará de que hablar. De hecho bajaré por él; lo dejé en el auto.
Cynthia salió corriendo del departamento hasta su auto,  cuando ella salió de ahí dejó a Julián profundamente dormido, pero ahora estaba despierto y deshecho en llanto. Ella lo tomó en brazos, cerró la puerta del copiloto con el pie izquierdo para volver a meterse dentro del edificio.
-Bien, entonces las rentas son de 800€ mensuales, esta es la llave del departamento, por cierto mi nombre es Matilde.
Cynthia tuvo cierta dificultad para cargar a Julián con un solo brazo, sin embargo lo logró después de varios intentos, estrechó la mano de Matilde creyó conveniente presentarse.
-Cynthia Le...-Cynthia meneó la cabeza, aun no se acostumbraba a estar ‘’divorciada’’ de John.-Cynthia Powell, es un gusto conocerla Matilde.
-Bien.-Matilde caminó a la puerta.- Ya sabe donde vivo, el primer alquiler se paga a mediados de este mes, que tenga buena tarde señora Powell.
Matilde estaba a nada de cerrar la puerta, recordó la junta mensual de vecinos que se hacía en su departamento; para ver los avances de las brigadas de seguridad que se hacían por la manzana.
-¡Ah sí! Se me olvidaba el jueves hay una junta en mi casa, sería mejor que fuera para que fuese conociendo a los inquilinos.
Cynthia agradeció el gesto con una simple sonrisa; luego de confirmar asistencia se quedó por fin a solas en su nuevo departamento.


















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