Brian entró al compartimiento donde estaban
los muchachos golpeándose el antebrazo con el filo de la puerta, el
acontecimiento causó las risas de Lennon
y Harrison, Paul y Ringo hicieron solamente muecas de dolor, Brian se sobó el
brazo estaba casi seguro que ese ‘’golpe de bienvenida’’ como había dicho
George le causaría un feo moretón, bueno nada que un buen traje de etiqueta no
pudiese ocultar a la vista humana, que era tan delicadamente frágil.
-Bien.-Brian dio un par de botellas de agua
a los muchachos, estos se abalanzaron hacia ellas, era obvio que tenían sed.-El
viaje termina en cuarenta y cinco minutos quiero que caminen hasta el último
vagón, me esperen ahí y ¡Por favor Lennon deja de hacer idioteces!
John se quedó pasmado con la tapadera de la
botella dentro de sus narices, Paul negó con la cabeza dedicándose a centrar su
atención nuevamente en Brian; John de mala gana dejó de jugar con su nuevo
juguete y puso atención. Los muchachos se miraron entre sí, la cosa fuera más
divertida si los dejasen mantener mas contacto con ellas
-Sé que es aburrido para ustedes.-Continuó
Brian con su discurso de las normas de seguridad para su grupo favorito.- Pero
es por motivos de su seguridad personal.
-¿Seguridad personal o mejor dicho
alejarnos como si fuéramos de otro mundo?- Lennon miró a Paul con los ojos bien
abiertos, en su principio fue Paul quien empezaba a aceptar las ideas de Brian,
ahora le sorprendía escucharle hablar de ese modo.
Brian resopló; ¿Era tan difícil hacer
entender a ese cuarteto de tontos que todo lo que se hacía era por su bien?
Pero sobre todo estaba impresionado por Paul, al igual que los demás, siempre
se había mostrado receptivo ante lo que él les decía. Hasta llegó a pensar que
era el más maduro de todos. Pero la reacción de ese día lo sacó bastante pero
de quicio.
-Ustedes deben comprender que ya no tocan
en los antros de Liverpool o Hamburgo Paul; ahora; gracias a su talento porque
no es más que a otra cosa muchachos, el talento personal que cada uno demuestra
a la hora de ponerse los instrumentos y salir al escenario, es mostrale a esos
cabronazos americanos que pueden llegar a ser incluso más grandes que Elivs,
pero para ello se tiene que hacer
ciertas restricciones, las cuales ustedes aceptaron de buena gana cuando
firmaron su contrato ahora no me gusta que me vengan con esas cosas a estas
alturas del juego menos tu Paul.
Paul intentaba mantenerse callado, pero no
pudo, se puso de pie, cogió su saco y salió del compartimiento azotando la
puerta correriza de tras de sí haciendo caso omiso a los gritos que Epstein le
pegaba a lo largo del pasillo; Brian dejó de gritar cuando perdió de vista a
Maccartney, sus ojos ahora estaban bien fijos en Lennon. Quien demostró que no
era ningún tonto con ojos y melena, no necesito que le dieran orden. Él solo
salió del compartimento en busca de Paul. Anduvo merodeando buen rato por el
tren, se le ocurrió que quizás Paulie podría estar encerrado en el vagón del
equipaje y así fue.
®®®®
Apenas entró lo único que recibió fue un
gruñido por parte de Paul, incitándolo a largarse. Cosa que Lennon se tomó a
juego que él recordara; Paul siempre reaccionaba así cuando se enojaba, no era una cosa nueva
para él ,sabía perfectamente cómo lidiar con el enojo de Paulie
-¡Vamos Paulie sabíamos que esto iba a
pasar tarde que temprano! Además Brian
tiene razón, nosotros estuvimos de acuerdo.
Paul seguía enojado, visiblemente enojado
le daba coraje saber que las cosas se le habían volteado de una manera para
nada esperada, hasta hacia unos meses estaba feliz de ser un Beatle, hoy por
hoy las cosas se estaban tornando ociosas para él, el grupo comenzaba a
fastidiarlo y eso que apenas empezaban ¿Qué dejaría allá por los años setenta?
Por su mente rondaban varias ideas dos de ellas eran las siguientes: abandonar
el grupo y volver a Liverpool con el rabo entre al patas pero siendo él mismo o
pegarse un tiro en la cabeza; así se quitaba de toda responsabilidad para con
los Beatles.
Cuando empezaron sentía las cosas nuevas
como una especia de expedición divertida con un toque de música lo que la hacía
aun más perfecta a sus ojos, las cosas cambiaron cuando comenzó a ver los
primeros cambios, al principio bien estuvo de acuerdo con ello, ellas pagaban y
ellos cantaban escuchando solamente sus gritos. Dejó que la situación siguiese
creciendo, mas la dejó seguir hasta un punto en que ya no podía tolerar más las
exageradas brigadas de seguridad que Brian contrataba para ellos, antes que él
recordara las chicas de las primeras filas podían pasarles un cigarrillo, él o
John lo cogían le daban una o dos bocanadas, lo regresaban después; ellas se
quedaban felices en sus caras estaba la expresión ¡DIOS MÍO PAUL Y JOHN ME HAN
FUMADO UN CIGARRO NO LO PUEDO CREER!
-¿Y cómo quieres que me sienta?-Se dirigió
finalmente a John.- John las cosas, no sé ya no me gustan, ya no quiero ser un
Beatle ¿Sabes? Empiezo a hartarme, a cansarme, camina aquí, firma aquí
¡Hey sonrían a la cámara! Haz esto, haz aquello.
John lo comprendía, él algunas veces
también se sentía harto, pero después pensaba que batallaron demasiado para
llegar a donde estaban , si lo estaba de acuerdo era demasiada presión,
demasiado trabajo, pero a fin de cuentas seguían haciendo lo que les gustaba:
eso era la música, ellos hacían música.
-Pero hacemos lo que nos gusta Paulie.-John
colocó una mano en su hombro palmeándolo varias veces.- ¿Sabes que también eso
cuenta? O no, entonces dime ¿Para que nos esforcemos tanto? ¿Para que luchamos
tanto? ¿Para nada? Yo en mi opinión personal pienso que estás dándote una idea
precipitada de lo que son las cosas ¡Apenas vamos a la cima Paul!
Justo en ese momento Paul recordó que él no
era el único que pasaba por malos momentos, también John hacía ocho meses
Cynthia y Julián desaparecieron sin dejar ningún rastro, John estaba como un
loco buscándoles por toda Inglaterra, hacía lo que podía con la ayuda del grupo
lugar que pisaban no dejaba esperar ni un solo minuto en ir al consulado
preguntando por Cynthia y Julián Lennon ; dejando fotografías de ellos pegadas
en cada muro, establecimiento o parque. Brian le ayudaba por fuera tenía
contactos por el continente lo que le hacía las cosas mucho más fáciles.
Pero no era suficiente, Cynthia tenía más
escapes que un cerco viejo, era demasiado rápida y astuta hasta parecía que sabía cuando John estaba pisándole los
talones. La última vez que la tuvo cerca de él fue en Londres, estuvo a nada de
encontrarla; la desilución fue fuerte, al llegar al departamento que alquilaba
encontraron todo vacío solo había una nota con una foto de Julián, después de
eso ya no volvió a saber nada, temía lo peor, le daba pánico pensar que jamás
podría volver a recuperarlos, ese era su meta ahora, era como quien dice su
sueño dorado.
-¿Y que noticias te han traído los
investigadores de Brian?
John no dijo nada, agachó la mirada y
sonrió, comprendía que todos en la vida pagaban lo que hacían; él estaba
pagando por cabrón. A veces creía que Cyn estaba excediéndose con el precio.
-Nada.-Dejó escapar un suspiro largo.-
Están extendiendo las investigaciones hasta América, creen que existe la
posibilidad de que haya cambiado el nombre, lo cual hace todavía más difíciles
las investigaciones.
Paul pensó entonces: Sí quizás Cynthia
pudiese cambiar de identidad, mas no de apariencia eso era ya un punto a favor
de John. Esperaba que eso le sirviese a John como aprendizaje, tanto engañó a
Cynthia con reporteras, modelos, actrices, prostitutas ¿Pero con una fan? Eso
ya era el colmo. Mostrar a Vicky Valencia en un cocktail ; haciéndola pasar por
Cynthia, eso fue la gota que colmó el vaso, quizás John ni siquiera se hubiese
imaginado que el evento tendría cobertura nacional, Cynthia lo vio y fue ahí
donde decidió desaparecer por completo de la vida de John llevándose consigo a
Julián.
-¿Y Vicky?
John lo recordó, si fue por ella que Cyn
decidió mandarlo mucho al demonio a él; no volvió a tener contacto con la sexy
española después de que pasó lo que pasó. A pesar de que la chica estuvo
llamándolo varias veces, a su casa y al estudio. Dejó de hacerlo cuando Paul
tomó la bocina del telefono diciéndole a gritos que dejara de joder, que se
buscase una vida y se alejara de John
Sí, surtió demasiado efecto Vicky se alejó
de la vida de John pero Cynthia desapareció eso es lo que lo mantenía con todos
sus pensamientos ocupados.
-No he vuelto a saber de ella, tú te
encargaste de ahuyentarla aquella vez que decidiste tomar su última llamada.
A raíz de esa respuesta Paul se enanchó de
orgullo, al menos pudo saber que la española tuvo dignidad para alejarse de
John, cosa que le agradaba bastante, A decir verdad John en realidad estaba
cambiando., Ya no era el mismo de antes, ya no le gustaba estar rodeado de
chicas, prefería la soledad de su habitación aunque también encontraba malo
todo eso. No por el hecho de estar buscando a su esposa e hijo; John tendría
que excluirse de todos, pero bueno lo veía como una especie de auto castigo.
Iba a decirle algo mas, en eso se abrió la
puerta, George y Ringo entraron con una sonrisa de oreja a oreja sentándose
cada uno en un par de botes de lámina.
-¿Y ustedes que mariquitas no estaban en el
compartimiento?-John volvió a ser el mismo, dejó la melancolía dejando salir su
‘’carisma’’.
George hizo el que no escuchó a John.
-De hecho sí, pero nos aburrimos allí,
Brian nos mareó con uno de sus discursos.
John y Paul se miraron entre sí dedicándose
una sonrisilla algo cómplice.
-¿Y que hacemos mientras?- Ese fue Ringo,
estaba cansado de no hacer nada.- No se ustedes pero quiero ir a dar una
vueltecilla, tal vez se vea algo bueno por ahí.
Todos captaron lo que quería decir la frase
‘’Algo bueno por ahí’’ así que no quisieron dejarlo solo y salieron en bola del
vagón rumbo a los pasillos.
®®®®
La música era realmente estruendosa lo
único que se escuchaba en el compartimento eran los gritos de las cacatúas y
encima los de John y Paul, eso era bastante para los nervios de la pobre
Dominique; a esas alturas Dommy estaba tendida largo a largo en un sillón con
una bolsa con hielos puesta en la cabeza. Mientras sus ‘’amigas’’ se
entretenían cantando y bailando ‘’ I wanna be your mean’’ ni caso le ponían a
ella que bien podría estarse muriendo en ese sillón y ellas campantes de la
vida soñando despiertas con sus Beatles; ella también se imaginaba lo suyo: el
cuello de Paul McCarntey apretado entre sus manos era la escena del crimen
perfecta para miss Halsey, solo tendría que tener un hada madrina y su sueño se
haría realidad.
Rita dejó de bailar poniendo sus ojos en
Dominique, esta le dirigió una sonrisa más que perezosa.
-¡Venga Dommy anímate pon otra cara mujer!
Rita se acercó a ella tomándola del brazo
haciéndola quedar parada en el sillón, quiso ponerla a bailar con ellas, el
problema ahí era que Dominique no tenía nada de ganas, ni siquiera de bailar
con semejante dolor de cabeza que se cargaba, lo que mas quería en ese momento
era estar en su departamento profundamente dormida, sin tener que pensar que
por la noche le esperaba la peor de las torturas: THE BEATLES.
-¡No puedo cambiar mi cara Rita es la única
que tengo por si no lo sabías!
Dominique se zafó del brazo de Rita
volviendo a su respectivo lugar, Katy y Lucy solo se miraron entre ellas
compartiendo miradas reprobatorias.
-¡Por dios Dommy!-Lucy bajó del sillón de
un salto.-¿Piensas estar con esa cara para la noche?
-Pues si no me queda de otra.-Contestó
Dominique de mala gana hojeando una revista de moda que llevó para distraerse.
Katy creyó conveniente cambiar la plática.
También se bajó del sillón sentándose como las demás.
-¡no veo la hora de verlos en persona! ¡En especial a John!
Ella emitió un chillido, las demás hicieron
lo mismo, Lucy no dejaba de dar brincos en su lugar y Rita se agarraba el
cabello. Katy se asomó al pasillo
metiéndose rápidamente, se quedó parada de tras de la puerta con la
respiración agitada , con la cara más pálida que el mármol.
-¿Y a ti que te pasa?-Preguntó Rita
tratando de abrir la puerta, Katy se lo impidió empujándola al sillón.-¡Oye!
-¡Vienen hacia acá!
Lucy y Dominique se miraron entre sí, no
sabían a ciencia cierta de que estaba hablando Katy, lo más probable es que se
hubiese vuelto loca.
-¿Quiénes viene hacia acá?-Preguntó esta
vez Dominique, preparada por si era lo que estaba pensando.
Katy tragó saliva, volvió a echar un
vistazo y si efectivamente eran ellos, cada vez estaban, más cerca del
compartimiento y ella sentía que el corazón le dejaría de latir en cualquier
momento.
-¡John, Paul, George y Ringo!
Esa fue la señal que Dominique necesitó, no
quería verlos ni de cerca, en especial a Paul sin que Katy se lo esperara
Dominique arremetió contra ella mientras la rubia salía disparada por el
pasillo, dejando a los cuatro muchachos con los signos de pregunta en el aire.
®®®®
-¿Y está loca que?- George tragó saliva.
-¡Que importa!-Ringo dio un paso hacia
adelante.-Seguro que ahí está lo que estábamos buscando.
John siguió caminando seguido de los demás,
llegaron al compartimento de las muchachas pasando los últimos minutos con
ellas, John y Paul compartieron a Katy mientras que Ringo escogió a Rita, George a Lucy. Ellos estaban satisfechos,
encontraron lo que querían y ellas bueno pues…de algún modo se sentían soñadas
estando entre sus ídolos.
-¿Ya en serio?-Paul puso su mano en el
hombro de Katy trazando círculos con su dedo índice.-¿No viene nadie más con
ustedes?
Las muchachas se quedaron calladas, sentían
feo por Dominique pero si ella quiso salir de ahí pues ella se lo perdía.
-No.-Se apresuró a contestar Rita.-De hecho
solo venimos nosotras.
George sin embargo se aburría como una
ostra, aunque tal vez las ostras no tuviesen tanto calor como él; en fin quería
pasar el rato.
-¿Qué les parece si hacemos algo
interesante?-Habló abrazando mas a Lucy.
-¡Ah a George Harrison se le ha ocurrido
una idea!-Paul se rió por el comentario sarcástico de John.- ¿Qué se le ocurre
a su majestad?
George hizo una mala mueca a John, por su
mente circulaban muchas ideas, no con muy buenas intenciones; de algo estaba
seguro es que a las muchachas tampoco les desagradaría.
-Jugaría hasta a la semana inglesa con tal
de que se me quite semejante aburrimiento que traigo encima.
Los demás se dirigieron miradas cómplices,
John esbozó una sonrisa con aire de maldad.
-¿Y ustedes que opinan amores?-Besó la mano
de Katy, ella como era lógico se ruborizó.-¿Jugamos o no?
-Pues por mi está perfecto.-Ringo estiró
los brazos.
-Pero aquí no.-George anduvo a la puerta
seguido de Lucy.
-¿En donde entonces?
-¿Qué tal si vamos a un lugar más
cómodo?-George deslizó su nariz por el blanquecino cuello de Lucy, ella sintió
un escalofrío recorrerle la espina dorsal ¡Jamás pensó que fuera tan
desinhibido!
John, Paul y Ringo estuvieron de todos
pensaron al mismo tiempo en el vagón de equipaje, sin guardias, ni mirones; por
supuesto SIN BRIAN estarían más que a gusto. A parte por las acciones de
George, John podía apostar que tenía segundas intenciones con la chica, pues la
veía demasiado receptiva. Seguro ese sería el día de suerte de George, no
bajaría de ese tren sin haber echado un buen polvo antes.
-Bueno.-Paul se levantó de su asiento
tomando a Katy de la cintura.-Pues nosotros nos vamos.
George y Lucy se hicieron un lado de la
puerta para darles el paso libre a los demás, Ringo y Rita fueron los últimos
en salir, pero Rita al ver que Lucy no avanzaba se dio la media vuelta con la
intención de esperarlos. Sin embargo fue Paul quien la incitó a seguir
caminando.
-¿Qué te parece si primero nos vamos
nosotros mi pastelito?-Jugó con el dije de su collar.- Hay gente que necesita
hacer otras cosas antes.
Paul
jaló a Rita del brazo haciéndola caminar, una vez solos George estampó a Lucy
en la pared al tiempo que pegaba sus labios a los suyos, en un beso bastante
apasionado, George subió las piernas de Lucy hasta sus caderas; ella se encargó
de hacer el resto rozando descaradamente su sexo con el de George.
-Vaya.-George metió su mano por debajo de
su falda.-veo que sabes bastante de estas cosas, al menos es un punto a favor que
no seas de esas asustadas.
Volvió a besarla, esta vez sus labios se
entretenían en su cuello al mismo tiempo que lo lamía y daba ligeros mordiscos
que hacían gemir levemente a Lucy.
-¿Por qué no me llevas a un lugar más
privado y hablas menos?
®®®®
George abrió de una patada la puerta del
vagón; entró ahí a tientas estaba entretenido con los labios de Lucy que sabían
demasiado bien para su gusto, ni siquiera los de Pattie tenían ese sabor tan
exquisito para el Beatle, a parte también le excitaba el hecho de saber que con
Lucy solo tendría el placer de yacer una sola vez lo cual la hacía mucho más
atractiva a sus ojos.
Caminó con ella a tientas hasta llegar a la
cama, ahí la tumbó quedando encima de ella; Lucy abrió las piernas y George
como era de esperarse se metió dentro a ciegas le quitó la blusa como pudo y
solo subió la falda hasta poco más arriba de las caderas, bajó las bragas
dejándolas caer directamente al suelo lo mismo pasó con el bello pero
innecesario sostén. Se separó de ella para empezar a desnudarse él; Lucy se
deleitó viendo su entrepierna la erección era bastante notable, las miradas de
Lucy no eran del todo desapercibida para el Beatle llevó sus manos a la
cremallera de su pantalón con movimientos rápidos se logró deshacer de la prenda,
se escuchó claramente cuando cayó en el suelo cual bloque de cemento.
A continuación tomó la mano de Lucy
colocándola a lo largo de su pene y tirando hacia arriba, ella se mordió el
labio inferior, él echó la cabeza hacia atrás. La fiebre junto con las ganas
iban en aumento, solo que había un pequeño problema por resolver: las ganas
eran muchas y el tiempo demasiado corto, en quince minutos tendrían que
terminar lo que estaban empezando.
George fue consciente de ello se colocó de
nuevo sobre Lucy empezando a hacer movientes arriba y abajo con sus caderas.
Lucy se acordó que ella no tomaba ninguna píldora, era necesario hacérselo
saber. Para ello juntó sus piernas haciéndolo salir de ella.
-¡¿JODER PORQUE DEMONIOS HAS PARADO AHORA!?
Lucy se incorporó en la cama, no le importó
que George estuviese completamente desnudo y con el pene en erección, gateó
hasta sus pantalones que estaban abandonados al pie de la cama, tentó dentro de
ellos hasta que encontró justo lo que quería; una caja de condones de la cual
sacó uno, se lo aventó a George mientras volvía a colocarse en su lugar.
-Póntelo, yo no tomo píldoras.
George obedeció; tomó de mala gana la
envoltura de color gris abriendo con los dientes el paquete.
-¿Lista para entrar al cielo amor?
Lucy asintió George le abrió las piernas
hasta el tope; después entró en ella con cierta brusquedad arrancándole un
grito a Lucy.
-¡ANIMAL!
A
George le dio risa, siguió haciendo sus movimientos un poco mas grotescos,
disfrutaba del sexo duro y al parecer a ella también le gustaba por lo que
dedujo no había necesidad de ser un poco más tierno.
Lucy enterró sus uñas en la espalda de
George, este sentía dolor como era de esperarse, su venganza fue embestir lo
más profundamente que podía, lo hacía rápido, constante, Lucy encerró la
cintura de George con sus piernas quizá era la última vez que disfrutara de los
favores del Beatle por lo que quería que la sensación de las penetraciones
fuesen lo más agradable posible.
Llegaron al orgasmo, Lucy se encargó de
aferrarse a las sabanas para ahogar los gritos, George se dejó caer a un lado
de la cama con la respiración agitada. Esa fue sin duda una buena tarde.
®®®®
Llegó hasta la dirección que venía anotada
en el periódico, el edificio quedaba algo lejos de su trabajo, pero al menos
daba gracias de haber encontrado un lugar donde establecerse en Barcelona,
hasta que John la volviese a encontrar y ella volvería a buscar otra madriguera
para ocultarse.
Subió las escaleras topándose con el
departamento que buscaba el 205 de la segunda planta, dudó un poco al tocar el
timbre finalmente se decidió a hacerlo era ahora o nunca. La puerta se abrió
dejando ver a su paso a una mujer de no muy buen aspecto, regularmente ella lo
llamaría amargada usaba lentes, parecía de unos cuarenta años, llevaba puesto
un vestido negro con un cinturon a juego en color blanco y los zapatos eran del
mismo color del vestido.
-¿Es usted quien llamó esta mañana
preguntando por el alquiler del departamento?-Preguntó la mujer secamente sin
dejar en paz el cigarrillo.
Cynthia tragó saliva, se notaba que era
dura en cuanto a esos temas en fin nada que no pudiese resolver; estaba
contenta ya que hacía unas semanas encontró trabajo en una editorial donde le
pagarían a 2000€ la semana más
vacaciones; prácticamente tenia su porvenir arreglado, su contrato era de por
vida para fortuna suya.
-¡Yes!.-Respondió finalmente, la mujer
arqueó una ceja, Cynthia estaba hablando en inglés, la mujer no entendía ni papa. Cynthia
comprendió lo que pasaba, agradeció esas clases de español que su madre la
obligó a tomar, sin duda le eran bastante útiles ahora que vivía en España.- Es
decir, si, puedo pagar los alquileres mes con mes sin que se me pase ninguna
renta.
Ella asintió, apagó su cigarrillo tirando
la colilla en un bote de basura que se encontraba fuera del departamento, salió
del suyo no sin antes cerrar la puerta con llave e indicó a Cynthia que le
siguiese, ella obedeció sin chistar subieron hasta el cuarto piso; llegaron al
departamento 415.
-Este es el que está en renta, como podrá
ver esta amueblado.-La mujer hacia un recorrido por el departamento con Cynthia
de tras de ella.- Cuenta con todos los servicios, luz, agua, telefono, drenaje, ¿Esta conforme? ¿Cree que necesita
algo mas?
- No, no de hecho me parece perfecto para
empezar, ¿No hay problema con los niños verdad?
Tenía que sacar ese tema a flote, ya había
visitado varios inmuebles, la renta era accesible…demasiado diría ella pero el
único problema que se le presentaba eran los niños, los renteros tenían ciertas
reglas y una de ellas era precisamente no niños.
-¿Por qué habría de tener problemas con eso
señora?
Cynthia comprendió que metió la pata hasta
el tope, pensó que todas las personas tendrían el mismo modo de pensar, cuando
ella le recibió creyó que también le iba a salir con lo mismo que las otras
mujeres a las que vio.
-Disculpe la ignorancia.-Se aclaró la
garganta.- Pero ya he visitado dos edificios, me decían que no se permitían
niños y es por eso que he preguntado antes de firmar cualquier cosa.
-No se preocupe por eso, los niños no son
problema de hecho este es un edificio familiar. ¿Cuánto tiene el niño?
Cynthia sonrió.
-Apenas va a cumplir el año, pero no se
preocupe Jules es un bebé muy tranquilo, le aseguro que no dará de que hablar.
De hecho bajaré por él; lo dejé en el auto.
Cynthia salió corriendo del departamento
hasta su auto, cuando ella salió de ahí
dejó a Julián profundamente dormido, pero ahora estaba despierto y deshecho en
llanto. Ella lo tomó en brazos, cerró la puerta del copiloto con el pie
izquierdo para volver a meterse dentro del edificio.
-Bien, entonces las rentas son de 800€
mensuales, esta es la llave del departamento, por cierto mi nombre es Matilde.
Cynthia tuvo cierta dificultad para cargar
a Julián con un solo brazo, sin embargo lo logró después de varios intentos,
estrechó la mano de Matilde creyó conveniente presentarse.
-Cynthia Le...-Cynthia meneó la cabeza, aun
no se acostumbraba a estar ‘’divorciada’’ de John.-Cynthia Powell, es un gusto
conocerla Matilde.
-Bien.-Matilde caminó a la puerta.- Ya sabe
donde vivo, el primer alquiler se paga a mediados de este mes, que tenga buena
tarde señora Powell.
Matilde estaba a nada de cerrar la puerta,
recordó la junta mensual de vecinos que se hacía en su departamento; para ver
los avances de las brigadas de seguridad que se hacían por la manzana.
-¡Ah sí! Se me olvidaba el jueves hay una
junta en mi casa, sería mejor que fuera para que fuese conociendo a los
inquilinos.
Cynthia agradeció el gesto con una simple
sonrisa; luego de confirmar asistencia se quedó por fin a solas en su nuevo
departamento.

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