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martes, 5 de noviembre de 2013

Quieres jugar…vamos a jugar

Cynthia estaba pasándola de maravilla en aquella reunión, de hecho nunca le fue difícil congeniar con otras personas siempre se considero a sí misma una persona desinhibida; no le daba vergüenza el estar entre mucha gente al contrario, procuraba hacer que su presencia allí fuese amena, Se fijó en Julián y al parecer el niño también estaba disfrutando de esa pequeña reunión en brazos de Catalina, la hija menor de los Echavarría.
Mientras platicaba con un reducido grupo de personas, Cynthia miraba de reojo a la niña de vez en cuando cerciorándose de que Julián se comportara como era debido, en una de esas veces, dejó su copa de Borbón andando hacia la niña quien lucía encantada con Julián.
-¿no quieres que te ayude a cargarlo?-Preguntó Cynthia dispuesta  a quitarle al niño.
Sin embargo Catalina s había encariñado lo suficiente con Julián y se rehusaba a soltarlo.
-¡Para nada señora Powell!-Seguía entretenida jugando con las manos del bebé.-Es un bebuco encantador, cuando sea grande quiero tener uno así
El inocente comentario de Catalina provocó la risa en Cynthia, no cavia duda de que los niños eran inocentes, muy inocentes; accedió a dejárselo un rato mas, ella volvió a su grupo y Catalina buscó el control remoto para encender la televisión, apenas la encendió buscó el programa donde se transmitía un video de The Beatles Julián empezó a aplaudir constantemente y mientras aplaudía balbuceaba la palabra ‘’Daddy’’ Cynthia desde donde estaba alcanzó a escuchar al niño, que aunque para muchos de los que estaban ahí fue algo visto como tierno, a la madre se le fue la sangre hasta los talones ¿Cómo era posible que con unas solas veces en las que vio a su padre Julián supiese reconocerlo tan fácilmente?
Quizás se debía a los lazos de sangre o  simplemente se le ocurrió, pero el hecho es que Cynthia entró precisamente en pánico, sentía que el faltaba el aire y hasta que de la nada se iría a desvanecer; las piernas le fallaron para su buena suerte Matilde estaba junto con ella.
La misma Matilde y otras dos señoras más impidieron que fuese a dar al suelo llevándola a sentar a un sillón. Mientras tanto la anfitriona de la fiesta ordeno que le llevasen vainilla y algodón el cual lo puso en la nariz de Cynthia dándoselo a oler. Una vez más repuesta, Cynthia consideró prudente tomar a Julián e irse a su apartamento al menos hasta que se le pasaba el malestar. Matilde no la dejó irse sola, ella también tomo sus cosas marchándose junto con ella.
-¿Segura que ya se siente mejor Cynthia?-Cuestionó Matilde verdaderamente preocupada por el estado de salud de Cynthia.
Cynthia por su parte, se limitó a sonreír estaba agradecida por las atenciones de Matilde, y bueno las vecinas habían hecho lo que estaba en sus manos, ya sería cuestión de ir a ver a un medico mas tarde.
-Si.-Cynthia se llevó  una mano  al cabeza, todavía podía sentir ligeros mareos.-Creo que si descanso un poco, podré ir a un medico mas tarde.
Matilde le sobaba el hombro derecho, aun no sabía si contarle lo de la visita del agente Valencia o quedarse definitivamente callada, haciendo caso precisamente a las instrucciones del agente, sin embargo creyó que era preciso ponerla sobre aviso, quizás el famoso Lennon hubiese sido un marido golpeador, y por eso ella huía de él.
-Cynthia.-Matilde dejó a un lado la taza de café que estaba tomándose, sería mejor darla por enterada.-Esta tarde, vino a mi apartamento un oficial, es decir un agente.
Cynthia dejó también su taza dispuesta a escuchar con más atención a Matilde, aunque también volvieron con ello la zozobra y al preocupación por que John ahora estuviese buscándola en España.
-¿Y?-Cynthia estaba realmente interesada en el tema.-¿Qué le dijo ese agente Matilde?
-Tengo que preguntarle primero ¿A que le suena el nombre de Brian Epstein?
Justo en ese momento Cynthia volvió a sentir los mismos desfallecimientos que en la reunión, solo que esta vez no podía caerse.
-Está bien Matilde.-Cynthia pensó que de nada valía ya ocultar que ella era esposa de John Lennon.-Si, estoy casada, en realidad no huí porque mi marido me maltratara.-Luego rio amargamente.-Huí porque ya no aguanté sus infidelidades, pensé que el soportarle una mas era ya no quererme a mí misma, dejar que tanto él como sus amantes pasaran por encima de mí y lo que es peor, de mi hijo, de su propio hijo.
Matilde se quedó tranquila, pero a su vez un tanto incomoda, no pensó que el matrimonio de Cynthia Lennon fuese tan mal.
-Por lo poco que me dijo ese agente su esposo está realmente interesado en encontrarla.
-¿Para que?-Cynthia se puso de pie como su hubiese sido impulsada por un resorte.- ¿para que quiere John Lennon que vuelva a su lado cuando ya le he devuelto lo que le hacía tanta falta? ¿Qué es lo que quiere de mi? Ya no puedo darle nada porque no tengo que darle, todo cuanto tuve para él, él mismo se encargó de echarlo a perder, de echarlo al bote de la basura. Y si esta buscándome pierde su tiempo no pienso volver con él ni aunque mi vida y la de Julián dependiesen de eso.
Hubo silencio luego de que Cynthia explotara en contra de su marido, Matilde estaba realmente impactada ¿A tanto sería capaz de llegar Cynthia? ¿Tanto fue el daño hecho por su marido como para ya no querer volverlo a ver? Pues por lo que veía, si pero también de pronto se le vino a la mente el pequeño Julián, apenas era un bebé y como todo niño crecería y necesitaría de su padre eso es en lo que la señora Lennon no pensaba.
-Comprendo sus razones Cynthia, yo también escapé de un  matrimonio infeliz pero, yo nunca tuve hijos, la diferencia es que usted si.
Cynthia comprendía perfectamente a donde quería llegar Matilde, sin embargo los tiempos en que la mujer dependía totalmente del hombre estaban yéndose, ya muchas mujeres eran independientes, podían trabajar y hacerse cargo de sus familias, ella durante más de un año fue una de ellas; el resultado fue que hasta la fecha ya no se sentía capaz de volver a ser la esposa de John Lennon, pensaba que lo más conveniente era que si la estaba buscando ahora en España, ya no huir, dejar que la encontrara, y hablar a cerca del único tema que tenia relevancia para tratarlo con John: el divorcio.
-Matilde.-Cynthia habló firme.-Cuando ese agente vuelva a visitarla, avíseme, creo que ya es hora de dejar de esconderme, a parte no quiero seguir unida ya a mi marido.
-Como usted quiera Cynthia, es su decisión, solo espero que este pensando bien las cosas.
®®®®
Lucy llevaba bastante rato sentada frente a esa maldita máquina de escribir sin poder hacer que la imaginación llegase a ella, apenas tenía unos cuantos dias escribiendo aquella novela y simplemente a cada que tenía que describir una escena erótica, su mente se quedaba en blanco, la imaginación no llegaba hasta que ella tenía sexo con alguien y ese alguien estaba por demás decir que era Troy.
Para ser franca consigo misma, esta vez no tenía ganas del medio imbécil de su novio, sino de otra persona. Quizás George pudiese ayudar para que su imaginación volviese a ella, solamente que había un inconveniente: no lo vería hasta en la noche. Se  dio cuenta de que no le quedaba de otra más que darse por vencida, la dichosa inspiración por lo que veía no iba a llegar nunca, por lo que resignada se dispuso a meter la máquina de escribir en el estuche y guardarlo en el fondo del closet.
Miró su reloj de muñeca, apenas eran las siete y media las demás chicas estaban profundamente dormidas; solo ella se despertó temprano por que se le espantó el sueño y ¡auch! Maldito Harrison, estaba segura que se iba a cobrar esos golpes en su espalda, jamás tuvo idea de que al menor de los cuatro Beatles le encantaban las prácticas sadomasoquistas… ¡ya lo tenía! Si podía que el próximo capítulo fuese con prácticas de ese tipo y quien mejor que le cabron de Harrison; seguía atorada ¡el tipo estaría ensayando todo el maldito día! Ella lo necesitaba temprano. Por lo que decidida se metió a bañar y se puso encima lo primero que encontró, un vestido negro con estampado de bolitas blancas, le hacía verse mas blanca de lo que ya era, pero seguía gustándole, el cabello lo dejó suelto, no tenía tiempo para arreglarlo, solo aplicó perfume y salió no sin antes de escribir un mensaje a las chicas diciendo que fue a caminar.
Salió del hotel pidiendo un taxi para la televisora, mientras el taxi la llevaba del hotel a donde ella indicó se entretuvo viendo las calles poco pobladas de Gales, era una ciudad bonita, demasiado rustica para su gusto pero que dejaba un buen sabor de boca para vivir una aventura de amoríos y pasiones desenfrenadas, de solo pensar en George sentía como las hormonas se le alborotaban nuevamente sin poder hacer nada por controlarse a sí misma. El taxi llegó a su destino, Lucy tomó su bolso de mano pagando las 5 libras acordadas por el aventón.
Al entrar a la televisora el guardia le dio un gafete, de ahí comenzó a caminar sin rumbo fijo, se perdía entre bailarinas, músicos, preparadores de escena, camarógrafos, actores, en fin un gentío, parecía que todo Gales estaba dentro de esa televisora, estuvo a punto de darse por vencida de no haber sido porque dobló un pasillo y se encontró con dos maquillistas platicando.
-¿Ya has ido con los Beatles?-Lucy se acercó un poco más para escuchar mejor.
-Sí.-Respondió una morena bastante emocionada.-Son bastante atrevidos, en especial George.-Lucy apretó fuerte el puño derecho, o sea que no era la única ¡maldito bastardo!-Antes de salir, no le importó que su novia.-¡Pattie Boyd estaba en gales! Que perra suerte la suya.-Estuviese ahí mismo, y pum, me cogió un glúteo apretándolo fuerte, debo decir que me gustó.
-Eres una zorra Ellie.-Escupió la otra dándole un empujón.-Pero bueno, el es hombre,
-Y uno bastante atractivo diría yo, espero volvérmelo a topar; me ha dejado bastante…calientita.
Lucy salió de prisa de su escondite, ambas maquillista se le quedaron viendo con el signo de pregunta en la cara.
-¿Y tu?-Cuestionó la rubia de manera despectiva.- ¿Qué coño haces aquí? No se supone que debes estar en el camerino de los Beatles?-Luego rodó los ojos creyendo que era la nueva.- ¿eres nueva no? Ven, te voy a decir en donde está y pon mucha atención, me molestan las novatas idiotas
Lucy no dijo nada todo estaba saliendo a su favor, se dejo encaminar por la otra maquillista hasta llegar al famoso camerino que tenía una estrella, debajo de esta estaba la inscripción con el nombre del grupo, la maquillista abrió la puerta, al tiempo que encendía las luces Lucy se encandiló un poco, los resultados fueron que al momento de entrar tumbó un maniquí con la ropa de Ringo.
-¡Mas cuidado con esa ropa tonta!-La otra alcanzó a tomar el maniquí antes de que diese al piso.-Esto es seda italiana. Bien tu trabajo es este, debes tener el vestuario de los muchachos listo antes de que ellos lleguen ¿entiendes? Lo tuyo es organizarles el vestuario a los actores.
-Organizar vestuario, ya entendí.-Repitió Lucy fingiendo emoción, cuando todo lo que quería era echar a esa perra fuera de su vista.
La maquillista se quedó conforme, se dio la media vuelta cerrando la puerta tras de sí, no sin antes echarle a Lucy una última mirada amenazadora, esta contestó con una sonrisa cínica a lo que la maquillista se enojó prefiriendo salir del camerino.
Una vez sola, Lucy se puso a fisgonear, vaya que los chicos tenían varios lujos, toda una mini nevera hasta el tope con bebidas alcohólicas de la mejor calidad, estaban desde el bourbon, el whiskey y el coñac en primera fila, según sabia a George le encantaba el bourbon; también había vino tinto, según sabia que a John le gustaba este; a Paul el whiskey y Ringo prefería las bebidas combinadas, según sabia el vodka-naranja era su favorita.
Siguió con la ropa; no entendía aun porque había que organizarles el vestuario cuando todos sus trajes consistían en dos colores: negro y café, todos vestían igual, las tallas eran diferentes, John era el que tenía un poquito elevada la talla pero hasta ahí, continuó con los accesorios  ¡vaya que a los chicos les encantaba gastar! Bueno era uno de los beneficios de ser un beatle, Lucy alcanzó a escuchar voces, eran las de Paul y George inmediatamente se escondió en el closet, entró solamente George al camerino comenzando a desnudarse al parecer el primer show había terminado.
Lucy le observaba por una pequeña ranura que dejó para poder ver, estaba completamente desnudo George sin darse cuenta de que lo estaban mirando caminó desnudo al baño, Lucy pudo escuchar la regadera y los tarareos de su amante a todo lo que daban, si que estaba animado, debía ser porque su novia estaba en Gales. Era el momento preciso para darse una escapada, solo que justo cuando ella salía del closet, George vio que no habia toallas en el baño por lo que salió nuevamente en busca de una.
-¡Pero miren que guarden los camerinos eh!
Logró coger a Lucy del antebrazo pegándole demasiado a su cuerpo, Lucy aterrada intentaba zafarse de su agarre no fuera entrar su novia y entonces sí.
-Suéltame George.-Lucy seguía luchando con el beatle para que la soltara, sin embargo eso representaba para George un motivo más para querer seguir atrayéndola.-¡George nos van a ver!
-¿Y?-George le tomó de los cabellos dándole un beso a la fuerza, Lucy comenzaba a odiar seriamente que hiciese eso.-Que nos vean, estoy harto de tener que fingir que amo a pattie.
Lucy siguió luchando hasta que consiguió quitárselo de encima, ¿Cómo que fingir que amaba a Pattie? Entonces cuando llegase otra que le llenase mas el ojo ¿Le haría lo mismo? Comenzaba a conocerlo tal cual era, un estúpido poco hombre que no era capaz de ordenar sus sentimientos, fue una tonta con pensar que con ella sería diferente ¿en que pensaba? Obviamente era George Harrison de quien estaba hablando, ¡era un jodido Beatle! Más de una mataría en ese momento por estar en su maldito lugar.
En ese momento estampó su mano en la mejilla derecha de George, sin darle tiempo para decir algo cuando abandonó a toda prisa en camerino con los ojos hinchados, estaba que reventaba de coraje, lo único que quería era largarse de ahí.
Por su parte George se quedó mudo de la impresión, ¿Qué diría algo malo? ¿Lucy andaría en sus días? Salió como alma que llevaba el diablo del camerino sin darle chance a decirle ni media palabra ¡quien entendía a la mujeres1 primero le daba entrada y luego lo cacheteaba; si de una cosa estaba seguro es que eso no se quedaría así, tiempo para seguirla no tenía pero en el hotel hablarían largo y tendido sobre el asunto, tenía que explicarle como conoció a Pattie a ver si así le hacía entrar en razón.
®®®®
Paul se regresó al hotel la noche anterior no durmió nada y tenía bastante sueño, las tres hora que Brian les dio libres pensaba ocuparlas en dormir aunque bueno no todo era miel sobre hojuela apenas salió de la televisora una turba de fans lo atrapó, firmó algunos discos, dio unos cuantos besos y se tomó una que otra foto poniendo miles de poses en su mayoría las chicas le pedían que les mirase como ‘’enamorado’’ el lo hacía prácticamente porque le resultaba divertido y bueno, los fans eran los fans, prácticamente eran sus clientes favoritos.
Llegó al hotel pidiendo la llave de su habitación, pero apenas caminaba se encontró con su cara de ángel o sea la chica que lo dejó como loco el viernes. Se acordó que durante la noche le dejó el pie molido así que consideró eso un buen pretexto para arrimarse, servía que podían coquetear un poco y…a ver que más pasaba.
-Hola.-Paul saludó tímidamente, Dominique que estaba algo entretenida observando una copia de la Gioconda se giró sobresaltada. Hecho que causó la risa de McCartney y la de ella también.-Perdón, no quise asustarte ¿Cómo siguió tu pie?
Dominique volvió a reír, no se imaginó que en realidad si estuviese preocupado.
-Va bien.-Paul agachó su cabeza para mirar el pie desnudo de Dominique.-La hinchazón ya pasó, así que no hay ya motivos para preocuparse.
-Lo siento mucho.-Paul se rascó la cabeza, en realidad solo de recordar el momento le daba vergüenza, en realidad nunca supo porque demonios le pisó siendo tan buen bailarín.-¿Sabes? Casi o bueno nunca me pasan estas cosas, me siento un tonto es en serio.
-Ya te dije que no es necesario que te preocupes.-Dominique colocó una mano en su hombro para tratar de serenarlo, se notaba que estaba demasiado acongojado por algo que no tenía importancia para ella.-¿Y tu?  Mucho trabajo.
Dominique esbozó una sonrisa, eso para Paul fue estar en el cielo, jamás le había tocado verla sonreír bueno en realidad jamás la conoció hasta el viernes pero ya lo tenía decidido: Dominique Halsey tendría que ser definitivamente la madre de sus hijos.
Que ridículo él que siempre se burló de las personas que decían haber encontrado el amor a primera vez, ahora era uno de ellos estaba enamorado hasta la medula de Dominique Halsey, aun no comprendía que es lo que esa chica le dio pero de una cosa estaba seguro: no iba a ceder hasta convertirla en su esposa, al menos esos eran sus planes solo le faltaba que la chica lo aceptase y listo problema resuelto.
-¿Paul?-Paul salió de su embobamiento sacudiendo fuertemente la cabeza.-Parece que estás en las nubes no.
-No.-Paul bostezó y estiró los brazos, sinceramente se moría de sueño.-Es que tengo sueño, anoche no dormí nada, George no deja con sus ronquidos.
Dominique arrugó el entrecejo, lo mejor sería dejarlo seguir su camino si se veía muy cansado el pobre.
-Mejor te dejo seguir.-Dominique se hizo a un lado para abrirle el paso.-Te ves demasiado cansado.
-Sí.-Otro bostezo volvió a Paul.-Eso creo, nos vemos luego Dommy.
Dominique se dio la media vuelta rápido, Paul también se dio cuenta de su metida de pata.
-Vaya que te familiarizas rápido.-Paul respiró más tranquilo, de momento, pensó que se enojaría.-Pero está bien, de todas maneras Dommy es mi nombre corto.
-Puedes llamarme Paulie si te conviene.
-No Paul suena mejor, de todos modos gracias por la oferta. Bueno pues adiós.
-Adiós.
Paul se despidió de Dommy con un beso en la mejilla, beso que le supo a gloria, entre tanto Dominique se quedó en la recepción, esperando a Lucy a quien había visto salir de la habitación hacia ya buen rato y sospechaba ligeramente a donde estaba.




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