Cynthia estaba pasándola de maravilla en aquella reunión, de hecho nunca le
fue difícil congeniar con otras personas siempre se considero a sí misma una
persona desinhibida; no le daba vergüenza el estar entre mucha gente al
contrario, procuraba hacer que su presencia allí fuese amena, Se fijó en Julián
y al parecer el niño también estaba disfrutando de esa pequeña reunión en
brazos de Catalina, la hija menor de los Echavarría.
Mientras platicaba con un reducido grupo de personas, Cynthia miraba de
reojo a la niña de vez en cuando cerciorándose de que Julián se comportara como
era debido, en una de esas veces, dejó su copa de Borbón andando hacia la niña
quien lucía encantada con Julián.
-¿no quieres que te ayude a cargarlo?-Preguntó Cynthia dispuesta a quitarle al niño.
Sin embargo Catalina s había encariñado lo suficiente con Julián y se
rehusaba a soltarlo.
-¡Para nada señora Powell!-Seguía entretenida jugando con las manos del
bebé.-Es un bebuco encantador, cuando sea grande quiero tener uno así
El inocente comentario de Catalina provocó la risa en Cynthia, no cavia
duda de que los niños eran inocentes, muy inocentes; accedió a dejárselo un
rato mas, ella volvió a su grupo y Catalina buscó el control remoto para
encender la televisión, apenas la encendió buscó el programa donde se
transmitía un video de The Beatles Julián empezó a aplaudir constantemente y
mientras aplaudía balbuceaba la palabra ‘’Daddy’’ Cynthia desde donde estaba
alcanzó a escuchar al niño, que aunque para muchos de los que estaban ahí fue
algo visto como tierno, a la madre se le fue la sangre hasta los talones ¿Cómo
era posible que con unas solas veces en las que vio a su padre Julián supiese
reconocerlo tan fácilmente?
Quizás se debía a los lazos de sangre o
simplemente se le ocurrió, pero el hecho es que Cynthia entró
precisamente en pánico, sentía que el faltaba el aire y hasta que de la nada se
iría a desvanecer; las piernas le fallaron para su buena suerte Matilde estaba
junto con ella.
La misma Matilde y otras dos señoras más impidieron que fuese a dar al
suelo llevándola a sentar a un sillón. Mientras tanto la anfitriona de la
fiesta ordeno que le llevasen vainilla y algodón el cual lo puso en la nariz de
Cynthia dándoselo a oler. Una vez más repuesta, Cynthia consideró prudente tomar
a Julián e irse a su apartamento al menos hasta que se le pasaba el malestar.
Matilde no la dejó irse sola, ella también tomo sus cosas marchándose junto con
ella.
-¿Segura que ya se siente mejor Cynthia?-Cuestionó Matilde verdaderamente
preocupada por el estado de salud de Cynthia.
Cynthia por su parte, se limitó a sonreír estaba agradecida por las
atenciones de Matilde, y bueno las vecinas habían hecho lo que estaba en sus
manos, ya sería cuestión de ir a ver a un medico mas tarde.
-Si.-Cynthia se llevó una mano al cabeza, todavía podía sentir ligeros
mareos.-Creo que si descanso un poco, podré ir a un medico mas tarde.
Matilde le sobaba el hombro derecho, aun no sabía si contarle lo de la
visita del agente Valencia o quedarse definitivamente callada, haciendo caso
precisamente a las instrucciones del agente, sin embargo creyó que era preciso
ponerla sobre aviso, quizás el famoso Lennon hubiese sido un marido golpeador,
y por eso ella huía de él.
-Cynthia.-Matilde dejó a un lado la taza de café que estaba tomándose,
sería mejor darla por enterada.-Esta tarde, vino a mi apartamento un oficial,
es decir un agente.
Cynthia dejó también su taza dispuesta a escuchar con más atención a
Matilde, aunque también volvieron con ello la zozobra y al preocupación por que
John ahora estuviese buscándola en España.
-¿Y?-Cynthia estaba realmente interesada en el tema.-¿Qué le dijo ese
agente Matilde?
-Tengo que preguntarle primero ¿A que le suena el nombre de Brian Epstein?
Justo en ese momento Cynthia volvió a sentir los mismos desfallecimientos
que en la reunión, solo que esta vez no podía caerse.
-Está bien Matilde.-Cynthia pensó que de nada valía ya ocultar que ella era
esposa de John Lennon.-Si, estoy casada, en realidad no huí porque mi marido me
maltratara.-Luego rio amargamente.-Huí porque ya no aguanté sus infidelidades,
pensé que el soportarle una mas era ya no quererme a mí misma, dejar que tanto
él como sus amantes pasaran por encima de mí y lo que es peor, de mi hijo, de
su propio hijo.
Matilde se quedó tranquila, pero a su vez un tanto incomoda, no pensó que
el matrimonio de Cynthia Lennon fuese tan mal.
-Por lo poco que me dijo ese agente su esposo está realmente interesado en
encontrarla.
-¿Para que?-Cynthia se puso de pie como su hubiese sido impulsada por un
resorte.- ¿para que quiere John Lennon que vuelva a su lado cuando ya le he
devuelto lo que le hacía tanta falta? ¿Qué es lo que quiere de mi? Ya no puedo
darle nada porque no tengo que darle, todo cuanto tuve para él, él mismo se
encargó de echarlo a perder, de echarlo al bote de la basura. Y si esta
buscándome pierde su tiempo no pienso volver con él ni aunque mi vida y la de
Julián dependiesen de eso.
Hubo silencio luego de que Cynthia explotara en contra de su marido,
Matilde estaba realmente impactada ¿A tanto sería capaz de llegar Cynthia?
¿Tanto fue el daño hecho por su marido como para ya no querer volverlo a ver?
Pues por lo que veía, si pero también de pronto se le vino a la mente el
pequeño Julián, apenas era un bebé y como todo niño crecería y necesitaría de
su padre eso es en lo que la señora Lennon no pensaba.
-Comprendo sus razones Cynthia, yo también escapé de un matrimonio infeliz pero, yo nunca tuve hijos,
la diferencia es que usted si.
Cynthia comprendía perfectamente a donde quería llegar Matilde, sin embargo
los tiempos en que la mujer dependía totalmente del hombre estaban yéndose, ya
muchas mujeres eran independientes, podían trabajar y hacerse cargo de sus
familias, ella durante más de un año fue una de ellas; el resultado fue que
hasta la fecha ya no se sentía capaz de volver a ser la esposa de John Lennon,
pensaba que lo más conveniente era que si la estaba buscando ahora en España,
ya no huir, dejar que la encontrara, y hablar a cerca del único tema que tenia
relevancia para tratarlo con John: el divorcio.
-Matilde.-Cynthia habló firme.-Cuando ese agente vuelva a visitarla,
avíseme, creo que ya es hora de dejar de esconderme, a parte no quiero seguir
unida ya a mi marido.
-Como usted quiera Cynthia, es su decisión, solo espero que este pensando
bien las cosas.
®®®®
Lucy llevaba bastante rato sentada frente a
esa maldita máquina de escribir sin poder hacer que la imaginación llegase a
ella, apenas tenía unos cuantos dias escribiendo aquella novela y simplemente a
cada que tenía que describir una escena erótica, su mente se quedaba en blanco,
la imaginación no llegaba hasta que ella tenía sexo con alguien y ese alguien
estaba por demás decir que era Troy.
Para ser franca consigo misma, esta vez no
tenía ganas del medio imbécil de su novio, sino de otra persona. Quizás George
pudiese ayudar para que su imaginación volviese a ella, solamente que había un
inconveniente: no lo vería hasta en la noche. Se dio cuenta de que no le quedaba de otra más
que darse por vencida, la dichosa inspiración por lo que veía no iba a llegar
nunca, por lo que resignada se dispuso a meter la máquina de escribir en el
estuche y guardarlo en el fondo del closet.
Miró su reloj de muñeca, apenas eran las
siete y media las demás chicas estaban profundamente dormidas; solo ella se
despertó temprano por que se le espantó el sueño y ¡auch! Maldito Harrison,
estaba segura que se iba a cobrar esos golpes en su espalda, jamás tuvo idea de
que al menor de los cuatro Beatles le encantaban las prácticas sadomasoquistas…
¡ya lo tenía! Si podía que el próximo capítulo fuese con prácticas de ese tipo
y quien mejor que le cabron de Harrison; seguía atorada ¡el tipo estaría
ensayando todo el maldito día! Ella lo necesitaba temprano. Por lo que decidida
se metió a bañar y se puso encima lo primero que encontró, un vestido negro con
estampado de bolitas blancas, le hacía verse mas blanca de lo que ya era, pero
seguía gustándole, el cabello lo dejó suelto, no tenía tiempo para arreglarlo,
solo aplicó perfume y salió no sin antes de escribir un mensaje a las chicas
diciendo que fue a caminar.
Salió del hotel pidiendo un taxi para la
televisora, mientras el taxi la llevaba del hotel a donde ella indicó se
entretuvo viendo las calles poco pobladas de Gales, era una ciudad bonita,
demasiado rustica para su gusto pero que dejaba un buen sabor de boca para
vivir una aventura de amoríos y pasiones desenfrenadas, de solo pensar en
George sentía como las hormonas se le alborotaban nuevamente sin poder hacer
nada por controlarse a sí misma. El taxi llegó a su destino, Lucy tomó su bolso
de mano pagando las 5 libras acordadas por el aventón.
Al entrar a la televisora el guardia le dio
un gafete, de ahí comenzó a caminar sin rumbo fijo, se perdía entre bailarinas,
músicos, preparadores de escena, camarógrafos, actores, en fin un gentío,
parecía que todo Gales estaba dentro de esa televisora, estuvo a punto de darse
por vencida de no haber sido porque dobló un pasillo y se encontró con dos maquillistas
platicando.
-¿Ya has ido con los Beatles?-Lucy se
acercó un poco más para escuchar mejor.
-Sí.-Respondió una morena bastante
emocionada.-Son bastante atrevidos, en especial George.-Lucy apretó fuerte el
puño derecho, o sea que no era la única ¡maldito bastardo!-Antes de salir, no
le importó que su novia.-¡Pattie Boyd estaba en gales! Que perra suerte la
suya.-Estuviese ahí mismo, y pum, me cogió un glúteo apretándolo fuerte, debo
decir que me gustó.
-Eres una zorra Ellie.-Escupió la otra
dándole un empujón.-Pero bueno, el es hombre,
-Y uno bastante atractivo diría yo, espero
volvérmelo a topar; me ha dejado bastante…calientita.
Lucy salió de prisa de su escondite, ambas
maquillista se le quedaron viendo con el signo de pregunta en la cara.
-¿Y tu?-Cuestionó la rubia de manera
despectiva.- ¿Qué coño haces aquí? No se supone que debes estar en el camerino
de los Beatles?-Luego rodó los ojos creyendo que era la nueva.- ¿eres nueva no?
Ven, te voy a decir en donde está y pon mucha atención, me molestan las novatas
idiotas
Lucy no dijo nada todo estaba saliendo a su
favor, se dejo encaminar por la otra maquillista hasta llegar al famoso
camerino que tenía una estrella, debajo de esta estaba la inscripción con el
nombre del grupo, la maquillista abrió la puerta, al tiempo que encendía las
luces Lucy se encandiló un poco, los resultados fueron que al momento de entrar
tumbó un maniquí con la ropa de Ringo.
-¡Mas cuidado con esa ropa tonta!-La otra
alcanzó a tomar el maniquí antes de que diese al piso.-Esto es seda italiana.
Bien tu trabajo es este, debes tener el vestuario de los muchachos listo antes
de que ellos lleguen ¿entiendes? Lo tuyo es organizarles el vestuario a los
actores.
-Organizar vestuario, ya entendí.-Repitió
Lucy fingiendo emoción, cuando todo lo que quería era echar a esa perra fuera
de su vista.
La maquillista se quedó conforme, se dio la
media vuelta cerrando la puerta tras de sí, no sin antes echarle a Lucy una
última mirada amenazadora, esta contestó con una sonrisa cínica a lo que la
maquillista se enojó prefiriendo salir del camerino.
Una vez sola, Lucy se puso a fisgonear,
vaya que los chicos tenían varios lujos, toda una mini nevera hasta el tope con
bebidas alcohólicas de la mejor calidad, estaban desde el bourbon, el whiskey y
el coñac en primera fila, según sabia a George le encantaba el bourbon; también
había vino tinto, según sabia que a John le gustaba este; a Paul el whiskey y
Ringo prefería las bebidas combinadas, según sabia el vodka-naranja era su
favorita.
Siguió con la ropa; no entendía aun porque
había que organizarles el vestuario cuando todos sus trajes consistían en dos
colores: negro y café, todos vestían igual, las tallas eran diferentes, John
era el que tenía un poquito elevada la talla pero hasta ahí, continuó con los
accesorios ¡vaya que a los chicos les
encantaba gastar! Bueno era uno de los beneficios de ser un beatle, Lucy
alcanzó a escuchar voces, eran las de Paul y George inmediatamente se escondió
en el closet, entró solamente George al camerino comenzando a desnudarse al
parecer el primer show había terminado.
Lucy le observaba por una pequeña ranura
que dejó para poder ver, estaba completamente desnudo George sin darse cuenta
de que lo estaban mirando caminó desnudo al baño, Lucy pudo escuchar la
regadera y los tarareos de su amante a todo lo que daban, si que estaba
animado, debía ser porque su novia estaba en Gales. Era el momento preciso para
darse una escapada, solo que justo cuando ella salía del closet, George vio que
no habia toallas en el baño por lo que salió nuevamente en busca de una.
-¡Pero miren que guarden los camerinos eh!
Logró coger a Lucy del antebrazo pegándole
demasiado a su cuerpo, Lucy aterrada intentaba zafarse de su agarre no fuera
entrar su novia y entonces sí.
-Suéltame George.-Lucy seguía luchando con
el beatle para que la soltara, sin embargo eso representaba para George un
motivo más para querer seguir atrayéndola.-¡George nos van a ver!
-¿Y?-George le tomó de los cabellos dándole
un beso a la fuerza, Lucy comenzaba a odiar seriamente que hiciese eso.-Que nos
vean, estoy harto de tener que fingir que amo a pattie.
Lucy siguió luchando hasta que consiguió
quitárselo de encima, ¿Cómo que fingir que amaba a Pattie? Entonces cuando
llegase otra que le llenase mas el ojo ¿Le haría lo mismo? Comenzaba a
conocerlo tal cual era, un estúpido poco hombre que no era capaz de ordenar sus
sentimientos, fue una tonta con pensar que con ella sería diferente ¿en que
pensaba? Obviamente era George Harrison de quien estaba hablando, ¡era un
jodido Beatle! Más de una mataría en ese momento por estar en su maldito lugar.
En ese momento estampó su mano en la
mejilla derecha de George, sin darle tiempo para decir algo cuando abandonó a
toda prisa en camerino con los ojos hinchados, estaba que reventaba de coraje,
lo único que quería era largarse de ahí.
Por su parte George se quedó mudo de la
impresión, ¿Qué diría algo malo? ¿Lucy andaría en sus días? Salió como alma que
llevaba el diablo del camerino sin darle chance a decirle ni media palabra
¡quien entendía a la mujeres1 primero le daba entrada y luego lo cacheteaba; si
de una cosa estaba seguro es que eso no se quedaría así, tiempo para seguirla
no tenía pero en el hotel hablarían largo y tendido sobre el asunto, tenía que
explicarle como conoció a Pattie a ver si así le hacía entrar en razón.
®®®®
Paul se regresó al hotel la noche anterior
no durmió nada y tenía bastante sueño, las tres hora que Brian les dio libres
pensaba ocuparlas en dormir aunque bueno no todo era miel sobre hojuela apenas
salió de la televisora una turba de fans lo atrapó, firmó algunos discos, dio
unos cuantos besos y se tomó una que otra foto poniendo miles de poses en su
mayoría las chicas le pedían que les mirase como ‘’enamorado’’ el lo hacía
prácticamente porque le resultaba divertido y bueno, los fans eran los fans,
prácticamente eran sus clientes favoritos.
Llegó al hotel pidiendo la llave de su
habitación, pero apenas caminaba se encontró con su cara de ángel o sea la
chica que lo dejó como loco el viernes. Se acordó que durante la noche le dejó
el pie molido así que consideró eso un buen pretexto para arrimarse, servía que
podían coquetear un poco y…a ver que más pasaba.
-Hola.-Paul saludó tímidamente, Dominique
que estaba algo entretenida observando una copia de la Gioconda se giró
sobresaltada. Hecho que causó la risa de McCartney y la de ella también.-Perdón,
no quise asustarte ¿Cómo siguió tu pie?
Dominique volvió a reír, no se imaginó que
en realidad si estuviese preocupado.
-Va bien.-Paul agachó su cabeza para mirar
el pie desnudo de Dominique.-La hinchazón ya pasó, así que no hay ya motivos
para preocuparse.
-Lo siento mucho.-Paul se rascó la cabeza,
en realidad solo de recordar el momento le daba vergüenza, en realidad nunca
supo porque demonios le pisó siendo tan buen bailarín.-¿Sabes? Casi o bueno
nunca me pasan estas cosas, me siento un tonto es en serio.
-Ya te dije que no es necesario que te
preocupes.-Dominique colocó una mano en su hombro para tratar de serenarlo, se
notaba que estaba demasiado acongojado por algo que no tenía importancia para
ella.-¿Y tu? Mucho trabajo.
Dominique esbozó una sonrisa, eso para Paul
fue estar en el cielo, jamás le había tocado verla sonreír bueno en realidad
jamás la conoció hasta el viernes pero ya lo tenía decidido: Dominique Halsey
tendría que ser definitivamente la madre de sus hijos.
Que ridículo él que siempre se burló de las
personas que decían haber encontrado el amor a primera vez, ahora era uno de
ellos estaba enamorado hasta la medula de Dominique Halsey, aun no comprendía
que es lo que esa chica le dio pero de una cosa estaba seguro: no iba a ceder
hasta convertirla en su esposa, al menos esos eran sus planes solo le faltaba
que la chica lo aceptase y listo problema resuelto.
-¿Paul?-Paul salió de su embobamiento
sacudiendo fuertemente la cabeza.-Parece que estás en las nubes no.
-No.-Paul bostezó y estiró los brazos,
sinceramente se moría de sueño.-Es que tengo sueño, anoche no dormí nada,
George no deja con sus ronquidos.
Dominique arrugó el entrecejo, lo mejor
sería dejarlo seguir su camino si se veía muy cansado el pobre.
-Mejor te dejo seguir.-Dominique se hizo a
un lado para abrirle el paso.-Te ves demasiado cansado.
-Sí.-Otro bostezo volvió a Paul.-Eso creo,
nos vemos luego Dommy.
Dominique se dio la media vuelta rápido,
Paul también se dio cuenta de su metida de pata.
-Vaya que te familiarizas rápido.-Paul
respiró más tranquilo, de momento, pensó que se enojaría.-Pero está bien, de
todas maneras Dommy es mi nombre corto.
-Puedes llamarme Paulie si te conviene.
-No Paul suena mejor, de todos modos
gracias por la oferta. Bueno pues adiós.
-Adiós.
Paul se despidió de Dommy con un beso en la
mejilla, beso que le supo a gloria, entre tanto Dominique se quedó en la
recepción, esperando a Lucy a quien había visto salir de la habitación hacia ya
buen rato y sospechaba ligeramente a donde estaba.

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